lunes, diciembre 25, 2006

Happy Holidays (FUCK!!!)






Ayer fue la víspera de Noche Buena, un momento de júbilo y lleno de cosas que brillan y parecen tener chocolate adentro, lo cual es falso (lo comprobé).

Desde el primer momento en que terminaron las clases, empezé a analizar y más que nada a grosso modo hacer un bosquejo de lo que serían mis vacaciones hasta el 29 de enero y dije: "Maldición, estas vacaciones serán un asco".

Para ello tendré que hablar de mis resultados en Bobatiz, Auschwitz Bátiz: un maldito semestre lleno de proyectos, trabajos, disquettes, plumas, memorias, resistencias, etc etc; la combinación de todas las porquerías previamente mencionadas más un esfuerzo mediocre (obvio, soy yo) da como resultado calficiaciones mediocres, y más específicamente en las materias más cabronas calificaciones impías, una boleta que parece un pacto de tortura. Ahora siguiendo el modelo de "causa-efecto", pues "calificaciones reprobatorias-ya te chingaste"; son 2 materias que de a huevo le pudren la vida a cualquier estudiante de esta escuela, física 3 y cálculo integral.

Llegaron las inscripciones a examenes a título, la fila era de tal magnitud que podría darle la vuelta al mundo tres veces (es un sarcasmo, no empiezen a chingar con mi falta de lógica), ahora sí me di cuenta de que todo este desmadrito ya estaba planeado por las mentes maquiavélicas de las autoridades escolares, y es que no mamar tuve que pagar esos malditos cursos de preparación para el examen. A veces dudo de mi capacidad para mantener un buen juicio ante situaciones que retan la lógica y sentido común: pagar 600 varos por dos cursos de 3 horas cada uno; es decir, 6 horas en la escuela desde las 7 de la mañana hasta la 1 de la tarde tan solo 13 días que se pasan rápido relativamente, pues para mí apenas llevó dos días y no soporto semejante martirio.

A pesar de que son buenos maestros (al fin), 6 horas utilizando mis habilidades matemáticas (jajaja) me hacen perder el juicio y llegar a un estado en donde la ley de Gauss me vale madres y lo único importante para mí es meditar acerca de la inmortalidad del cangrejo.

Bueno, mi vida no es únicamente Bátiz, tengo casa y vivo con mi familia así que podrían esperarse más cosas; sin embargo la realidad es cruda: nada interesante que hacer más que pasarme casi 12 horas del día aplastado frente a mi monitor chingándome aún más la vista de lo que ya está jodida, y para variar desahógandome en esta mierda de blog, lo cual demuestra que mi blog no solamente es de carácter fecal (nada que ver con el pendejo ultraderechista ese, aclaro que tampoco soy pejedista), sino también como entretenimiento.

Esto es tedioso las teclas de mi teclado sonando al unísono genera cierta incomodidad en medio de todo este ocio. A como soy exigente, nunca estoy a gusto pero bahhh, a quien le importa, ni a mí mismo. Bueno, creo que seguiré en mi ocio pero de diferente forma, no puedo depender absolutamente de esta computadora. Veamos... miren esas palomas se están comiendo las cositas que hay en el patio!!! iré a perseguir palomas.

domingo, diciembre 10, 2006

La impertinencia de un sentimiento/pensamiento abstracto (s)

Levantarse, parece ser un día normal, común y corriente como cualquier otro el mismo color en el techo de mi cuarto, las figuras que se forman infinita e indefinidamente (digo indefinido pues desde un punto de vista objetivo no se coincide con los mismo) en la pared y el techo. El clima es frío, hasta cierto punto satisfactorio, pues detesto los climas calurosos; un zumbido leve pero tedioso en mi oído izquierdo me hace sentir una mezcla de confusión y desesperación. Pero que día más raro, encontrar todo tal y como uno lo hubiera visto en sueños, algo bastante abstracto.

Una sensación de un apretón el cuello, coloquialmente denominado nudo en la garganta hace que un pánico interno, discreto, persistente haga que mis pensamientos se mezclen cada uno como si fuesen las hojas del viento arrastradas por el viento de otoño. Las manos congeladas, el cuerpo tembloroso; una mirada titubeante como si estuviera en la búsqueda de algún suceso súbito, algo de lo que se tiene presentimiento; sin embargo, rara vez sucede.

Todo el ambiente es tan raro, es algo que convierte una sonrisa y un pensamiento superfluo en una mente inquieta y un estado de ánimo pasivo, silencioso, donde hasta el aleteo de una mosca podría arruinar tan perfecto ambiente que a la vez se convierte en una atmósfera hostigante.

Bajo hacia el comedor, lo primero que deseo ver es una mesa común y corriente y sin embargo ¿qué es lo que me encuentro?... ¡¡una mesa común y corriente!!. Es que acaso ha sido un simple capricho mío o he llegado al punto en que revisó escrupulosamente cada detalle, no lo sé, es tan confuso, es uno de esos momentos en que uno está siempre atento a cualquier cosa que pudiese pasar, cualquier imprevisto que desatará en sí mismo una serie de procesos en respuesta al estímulo, como una reacción en cadena dentro del cuerpo, seres o cosas que de una manera indescriptible golpean cada pequeñísima área de la jaula del alma (como decía cierto filósofo).

Es hora de proseguir con la existencia moral, profundizar en el análisis filosófico del ambiente que me rodeaba no era más que impertinete. No podía comprender yo hasta que punto era capaz mi vida de sorprenderme con semejante regalo, o desdicha como había dicho antes, quizás solo era mi desesperación porque en algún momento dado invocará a mi desdicha... pero... desdicha de qué, qué era aquello que impedía un correcto (o mejor dicho convencional) funcionamiento de mi materia gris. Quizás la perdida de un amigo pueda ser dolorosa, un amigo al que sin duda alguna se crearía un lazo de afección muy fuerte independientemente de la especie animal a la que perteneciera, pero, los momentos cruciales han pasado, solo es el recuerdo lo que queda, recuerdo de instantes en que la felicidad y la tristeza rindieron cuentas; de manera impía. Fue acaso eso o el simple hecho de una jugada que me hacía mi conciencia, porque de ser así me tenía doblegado. Aquella lucha en que el enemigo es el más fuerte hasta que tiene bajo su dominio al oponente (hasta el más fuerte), y cuando lo tiene bajo su dominio de la forma más cruel es torturado, llevándolo a un estado de locura donde la más mínima estupidez podría salvarle el pellejo, o en su defecto caer de nuevo en el intento.

He sido prisionero de mí mismo, jamás había sido torturado de semejante forma, las armas letales: la curiosidad y la impaciencia. De mis enemigos me enfrenté al peor, y aún sigo enfrentándolo, cada vez que la impertinencia se hace presente, no queda de dos: o luchar hasta que haya un ganador o resignarse a ser víctima de los pensamientos agobiantes que de la manera más cruel llegan hasta el fondo del corazón y sempiternamente quedan sepultados bajo una espesa capa de hipocresía y dolor...

Escrito por... mí o ¿¿¿mi conciencia???